[…] Cuenta la leyenda que segundos antes de llegar a una curva, Juan Manuel Fangio dirigía una fugaz mirada a las hojas de los árboles. Si se movían, levantaba el pie del acelerador; si, por el contrario, no soplaba el viento, pisaba a fondo. […], in Ángel Luis Menéndez, “Los abuelos de Alonso”, Público.es (link)

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